|
Los Juegos Olímpicos: Lo mejor del Mundo
Jorge Ramos Avalos,
Univision Online
23 de Agosto de 2004
Sí, las Olimpíadas son lo mejor del mundo. Nada se compara a reunir en el mismo lugar a los atletas más reconocidos del planeta. La idea es poderosa y sencilla. Más que carreras, brincos y sudor...
A pesar del extendido dopaje y del rampante comercialismo, no existe ningún otro evento en que miles de millones de personas se detengan para ver como corren, nadan y juegan los hombres y mujeres más rápidos, ágiles y fuertes que existen sobre la Tierra.
Pero hay mucho más que carreras, brincos y sudor...
La idea original de las Olimpíadas implicaba hacer una pausa en las guerras. Durante 1,200 años -desde 776 BC hasta 393 DC- muchas batallas se detuvieron durante los antiguos Juegos Olímpicos.
Hoy no, lo cual nos hace pensar que en lo básico, en los asuntos de vida y muerte, hemos avanzado muy poco. Sería verdaderamente revolucionario que, por ejemplo, las actuales guerras en Irak, Afganistán y Sudán, se pararan durante los 17 días que duran las actuales Olimpíadas en Grecia.
Pero creo que no podemos esperar tanta sabiduría y visión de nuestros líderes.
Habría sido una audaz y extraordinaria propuesta que Estados Unidos y Gran Bretaña le hubieran ofrecido un alto al fuego de dos semanas a la resistencia iraquí o que israelíes y palestinos se comprometieran a no disparar un solo tiro mientras sus atletas compiten en Grecia. Tristemente, dicho escenarios ya ni siquiera se imaginan.
Sin embargo, las Olimpíadas sí nos dan una pausa mental, una distancia emocional, frente a los conflictos, tragedias y accidentes que forman parte de nuestras vidas diarias.
Nos siguen preocupando, por supuesto, las muertes de civiles y de soldados estadounidenses en Irak, las víctimas del huracán Charley en la Florida, el genocidio en Sudán y la tensa situación en Venezuela tras el plebiscito revocatorio del domingo pasado.
Pero cuando prendemos la televisión y vemos a un muchacho saltar sin dificultad por encima de los dos metros y 20 centímetros de altura o a una gimnasta doblarse como si fuera de goma, quedamos maravillados y nos alejamos un poco de nuestros problemas.
Las Olimpíadas nos dan una ilusión de paz y nos refrendan, por más cursi que suene, la esperanza de que no estamos condenados a la violencia. Y no soy el único que se siente así. "Estas son dos de las mejores semanas de los seres humanos", concluyó recientemente la revista Newsweek. Es cierto.
Mi pasión por las Olimpíadas se remonta a 1968, cuando tenía 10 años de edad, y vi correr descalzos a los maratonistas de Kenya y Etiopía frente a la casa de mis abuelos en la Ciudad de México. Quedé marcado por el resto de mi vida.
Tras ese momento mágico, jugaba a ganar una medalla de oro en unas competidas miniolimpíadas que, junto con mis hermanos y vecinos, organizábamos en plena calle.
Un día, en lugar de ganarme una medalla, quedé condecorado con una pulmonía tras meterme entre las puertas del refrigerador luego de un caluroso y extenuante día de fútbol, carreras, patines y bicicleta.
La idea original de las Olimpíadas implicaba hacer una pausa en las guerras. Durante 1,200 años -desde 776 BC hasta 393 DC- muchas batallas se detuvieron durante las Olimpíadas.

| Promoción |

|
| Tu Opinión |

|
| Patrocinadores
|

|
|

© 2004 Univision Communications Inc.
|
|
|
Fotos
|
|
|
|
Videos
|
|
|
|
Infografías
|
|
|

En tu móvil
Entérate de lo último en deportes.
Introduce tu número de teléfono. Ej.888555777
Más Información



|
|