Los 5 saboteadores del cuerpo 10 ¿Por qué volvemos a engordar?
 |  EFE Controlando la mente y el cuerpo podrás mantener la talla que lograste. | Por Ricardo Goncebat,
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Los cinco grandes responsables del sobrepeso son: el cerebro, que regula las grasas de los tejidos y controla el estilo de alimentación que nos hace engordar, y los cuatro órganos digestivos, cuyos desequilibrios son capaces de estropear los resultados del mejor programa para adelgazar. Reedúcalos y logra tu peso ideal.
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Si has bajado de peso, no bajes la guardia: cuando se ha llegado al peso deseado muchas veces se vuelven a recuperar en poco tiempo los kilos perdidos, debido a los "saboteadores internos". Para evitarlo, hay que enseñar al organismo a adelgazar y no volver a engordar, reeducando la mente y el cuerpo.
"Cuando terminamos un tratamiento para adelgazar en que las alteraciones endocrinas que causan el exceso de peso han sido corregidas, los malos hábitos vuelven a instalarse y hacen que se vuelva a engordar", explica el doctor José Luis Cidón Madrigal.
Para reeducar la fisiología del organismo, corregir los malos hábitos mantenidos durante años y mantener el peso ideal, este experto en nutrición propone una serie de métodos, destinados a revertir los desajustes del estómago, los riñones, el intestino y el páncreas, que deben aplicarse siempre bajo control médico. Reeduca la saciedad estomacal: Las paredes del estómago tienen receptores que "avisan" cuándo este órgano está lleno al sistema nervioso central, el cual estimula la desaparición del hambre; es el "reflejo de saciedad". Para que este mecanismo actúe debe darse determinada tensión en las paredes estomacales: si el estómago es muy grande necesitará que entre mucho alimento para llegar a la presión que genera el reflejo de saciedad; si es pequeño con poca comida las paredes sufrirán la suficiente distensión para inducir la saciedad. Las personas estresadas comen tan rápido que no dan tiempo a que se dispare el reflejo de saciedad y cuando éste se inicia su estómago está rebosante, con la consiguiente hipertrofia de las paredes musculares estomacales, que causarán la obesidad. Para evitar que el estómago se hipertrofie hay que comer despacio, masticar bien, tomar comidas fáciles de digerir, y evitar el estrés, las bebidas gaseosas y los alimentos flatulentos, que agrandan las paredes estomacales, señala Cidón Madrigal. También conviene comer a las mismas horas y procurar un llenado gástrico regular en las comidas, beber de vez en cuando un líquido fresco, el cual sacia el apetito y hace acortar las fibras musculares de las paredes estomacales, y adecuar la cantidad de alimentos ingeridos al tipo de actividad física desarrollada. Si el órgano está hipertrofiado, hay que adelgazarlo y reducirlo. Para reducir el estómago a un tercio de su capacidad en 20 días, se aconseja durante ese lapso no tomar bebidas gaseosas, no comer pan ni féculas, tomar muy poca grasa y beber un total de 2 a 3 litros diarios de agua fría, antes, durante y después de las comidas, y cuando sientas hambre entre comidas.
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