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¡Llegaron las pataletas! Cómo controlar los berrinches
 |  Photodisc Más tarde o más temprano, llegarán los berrinches |
Carola Sixto,
Univision.com
"Pedro era un chico bueno, me acompañaba siempre al supermercado. Un día en medio de un centro comercial cuando me encontré con una vecina y me puse a conversar, se tiró al piso a llorar y patalear. Sentí tanta vergüenza e impotencia que le prometí que si se levantaba, le compraba el nuevo muñeco de acción que me había pedido el día anterior", relata María del Mar, la madre de Pedro de dos años de edad. El primer año
Pataletas, caprichos, berrinches, ¡que tire la primera piedra la madre que jamás haya presenciado algo de esto! Todos los chicos entre los 18 meses y tres años presentan en algún momento de su crecimiento un berrinche, ya que es un mecanismo natural de descarga fisiológica y autoafirmación.
Por otra parte, hay veces que no sabe cómo pedir lo que quiere, ya que todavía no tienen perfectamente elaborado el lenguaje; la impotencia que provoca el no poder hacerse entender, también genera bronca. La clave no está sólo en evitar estos malos ratos sino en cómo actuar cuando se presentan.
Las primeras rabietas aparecen alrededor del primer año, cuando los chicos sufren su primera gran frustración: la separación de la madre.
Es frecuente que cuando la madre regresa de su trabajo o de alguna salida, el hijo no la reciba con alegría sino con llanto y hasta con agresión.
Si éste es tu caso, lo más recomendable es que aproveches esta señal que te está enviando tu hijo y reflexiones sobre ello. Hay madres que sienten tanta culpa por irse y dejar a su hijo con otra persona, que al despedirse le trasmiten esa sensación.
La psicopedagoga Hebe Rosiano recomendó que el momento de la despedida se viva con alegría: "Si el hijo ve a su madre irse mal, pensará que va a algún lugar donde ella sufre; pero si la ve irse bien, el chico se queda tranquilo porque ve bien a su mamá. Es importante que la madre le explique, aunque él sea pequeño, adónde va y cuándo regresa". De esta manera, con confianza y seguridad, la despedida y el regreso se vivirán como algo natural.
La flaqueza es la enemiga
Cuando una madre cede por vergüenza, ignorancia o cansancio lo que está haciendo en realidad es sentar antecedentes. Aunque el episodio haya durado apenas unos instantes, es suficiente para que el chico haya aprendido cómo podrá obtener lo que quiere la próxima vez.
Esta es la consecuencia inevitable. Pero verás que puede revertirse. Sin embargo, es necesario que antes analices la causa: ¿Por qué tu hijo reaccionó con un berrinche?
Hay veces que los chicos tienen un berrinche simplemente por capricho, pero hay otras en las que reaccionan porque están cansados y es su manera de protestar. También pueden protestar por otros motivos: porque están disgustados o porque hay algún conflicto con el vínculo con sus padres.
Por eso, cada vez que tu hijo tenga un berrinche, reflexiona unos instantes y pregúntate por qué lo hace.
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