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Diez años de revolución "Matrix" Abrió las puertas al cine del Siglo XXI
 |  Getty Images El elenco en el estreno de "The Matrix Reloaded" el 7 de mayo del 2003 en Los Angeles |
EFE
31 de Marzo de 2009
LOS ANGELES- Ganó cuatro premios Oscar,
recaudó más de 460 millones de dólares y abrió las puertas al cine
del futuro. La simbiosis entre espectáculo audiovisual y filosofía
de The Matrix, todo un fenómeno de la ciencia-ficción, cumple este
martes diez años de su estreno. Una realidad virtual
Getty Images Jada Pinkett Smith, Keanu Reeves, Carrie-Anne Moss, Hugo Weaving, Laurence Fishburne, Monica Bellucci y Gina Torres | Desde la cibernética imagen del comienzo, cuyas letras y números
en verde sin orden aparente sirvieron luego como icónico fondo de
pantalla para miles de ordenadores, hasta su trepidante y romántico
desenlace, The Matrix, a pesar de su estreno en 1999, es puro cine
del siglo XXI.
Thomas Anderson (Keanu Reeves), cuyo alias es "Neo", descubre
gracias a Morfeo (Laurence Fishburne), considerado el sujeto más
peligroso por las autoridades, que el mundo en el que vive es una
ilusión generada por ordenador, puesta ante sus ojos "para ocultar
la verdad". Esa "verdad" en The Matrix es que los seres humanos son
esclavos de las máquinas, que se rebelaron en un momento de la
Historia. Como se explica en el filme, "existen campos interminables
donde los humanos no nacemos. Se nos cultiva".
Mientras tanto, la población vive en una realidad virtual, la
misma que distrae las mentes humanas -en una actualización del mito
de la caverna de Platón- mientras los cuerpos son empleados como
fuente de energía para mantener el funcionamiento de las máquinas. Y ahí comienza la misión, repleta de símbolos cristianos, para
"Neo" -anagrama de "One", el elegido-, que debe liderar la lucha por
la libertad de la humanidad desde la ciudad de Sión, con la ayuda de
Trinity (Carrie-Anne Moss).
"Imagino que ahora te sientes un poco como Alicia, cayendo por la
madriguera del conejo", le espeta en su primer encuentro Morfeo a
Neo, la misma sensación que se tiene al ver por primera vez este
cóctel de referencias a títulos clásicos.
Los hermanos Larry y Andy Wachowski, directores y guionistas del
filme, trufaron su obra, que posee tantos aficionados como
detractores, con homenajes al cine que aman. Ya sea con los dilemas acerca de la inteligencia artificial, como
en Terminator, el aspecto visual -pasado por la túrmix cyberpunk-
que recuerda a Blade Runner, el parásito que se introduce en el
cuerpo humano, al contrario que en Alien, o la persecución por los
tejados a lo Vértigo.
Este thriller, de atronadora banda sonora y repleto de
imaginación, combina las premisas de la ciencia ficción tradicional
con una tecnología en efectos visuales nunca vista hasta entonces. Destaca la técnica llamada bullet-time photography, una
extremada ralentización asistida por ordenador que registra hasta
12.000 fotogramas por segundo, usada en escenas como en la que "Neo"
logra esquivar las balas de uno de sus enemigos.
A medio camino entre un relato futurista de Philip K. Dick y el
cine de artes marciales de Hong Kong, el resultado final de la obra
de los Wachowski abrió el debate sobre la convergencia cultural,
entendida como una participación mucho más global en sus
manifestaciones.
Alrededor de la franquicia (tras The Matrix llegaron The
Matrix Reloaded y The Matrix Revolutions, ambas de 2003), se creó
todo un imperio basado en cómics, páginas de la Internet, dibujos de
anime y videojuegos, que eran partes ineludibles a la hora de
comprender todo el universo de la saga.
Esas piezas del puzzle, que hacían referencias las unas a las
otras creando una narrativa común, llevaban la historia hacia
terrenos inexplorados en la trilogía, lo que propició que la acogida
de los dos siguientes filmes no fuera tan cálida, puesto que daban
por sentado algunos detalles que el gran público desconocía.
Así lo explica Henry Jenkins, fundador del programa de Estudios
Culturales de los Medios en el Instituto Tecnológico de
Massachusetts, en el libro Convergence Culture: "Muchos críticos
machacaron las secuelas porque no eran lo suficientemente lógicas en
sí mismas y bordeaban la incoherencia", agregó.
"¿Crees en el destino?" "¿Crees que tienes el control de tu
vida?" "¿Qué es la realidad?" Son algunas de las reflexiones que
lanza la película a lo largo de sus 130 minutos, antes de que "Neo",
convertido en mesías, se dirija susurrante al espectador y emprenda
el vuelo. "Vengo a enseñaros un mundo sin reglas, sin controles, sin
fronteras... donde todo es posible. ¿A dónde vamos después? Es una
decisión que os dejo a vosotros".
Y tú ¿eres fan de The Matrix?
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