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Las madres del secuestro ¿Cómo decirle adiós a un hijo?
 |  Getty Images Tener a un hijo secuestrado es para una madre una especie de "muerte suspendida". |
Fernanda Martínez,
Univision.com
Perder a un hijo, por días, semanas o meses indefinidos, pone a la madre inmediatamente en una especie de "muerte suspendida", en donde el consuelo no llega ni las palabras de aliento sirven. Esta es la historia de tres madres que sufrieron en carne propia el secuestro de uno de sus hijos, algunas los tienen de vuelta en casa, otras los siguen esperando.
"Me la arrebataron de los brazos"
Patricia Santana González tiene cinco años peleando porque le devuelvan a su hija. Su ex esposo, padre de la pequeña, fue quien la secuestró cuando apenas tenía dos años de edad, hoy que tiene siete, sigue lejos de su mamá.
"Los papás de él contrataron a un hombre para que me la arrebatara de
los brazos, yo estaba parada en la calle cuando él me empujó, me la
quitó y se fue corriendo", cuenta Patricia.
Y aunque corrió tras él, Patricia nunca pudo alcanzar al raptor de su hija. En el auto
en el que se la llevaron pudo ver al abuelo de la pequeña. Ella se
quedó sobre la acera llorando y tratando de mantenerse cuerda.
"He
puesto cientos de denuncias y demandas penales para que me permitan
verla, incluso me he parado frente a su casa horas para ver si se algo
de ella, pero hasta la fecha no tengo ni una pista".
Patricia dice que lo más difícil de esta lucha es pelear contra las autoridades y contra la corrupción
que hoy en día reina en México. Aún con todo esto en contra, ella sigue
batallando contra todo obstáculo para recuperar a su hija. "A veces
siento que ya no me puedo sostener, pero por alguna razón sigo
adelante".
Para la psicóloga Jessica Reyes, del Centro de Atención Psicológica a víctimas de Violencia Ahci Izcalli,
la primera reacción de una mujer ante una situación así es de angustia
y desesperación. "Como ser emocional los nieveles de ansiedad son
altísimos en una mujer y antes de racionalizar y pensar en
consecuencias, el estrés que le provoca no la deja pensar bien".
Muy
al contrario de los hombres, quienes según explica la doctora Reyes
"tienen la capacidad de preveer lo negativo y amortiguar las
consecuencias. En general buscan varias posibilidades de resolución
antes de dejarse embargar por la ansiedad".
Cara a cara
Después
de la desaparición de la pequeña Patricia Ivette y de pleitos en la
corte, Santana se topó de frente con su ex marido el día en que ambos
firmaron el divorcio.
"Nos tenían separados por la naturaleza de mis denuncias", aún así él
pudo acercarse al final para decirle "si puedes, quítamela".
Y
son todos estos actos sin castigo, los años de intento, las esperanzas
que se desvanecen las que hacen pensar a Patricia en abandonar la
empresa. "No me perdonaría si abandonara la lucha, pero estoy tan
cansada
".
¿Qué le dirías a éstas mujeres?
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