Fuera rutina ¡viva el amor! No dejes enfriar la pasión
Rocío Gaia,
EFE
Prolongar los preliminares, amar con todo el cuerpo, buscar nuevos centros de placer, innovar con juegos y fantasías, acariciarse en la oscuridad. Son algunos de los secretos que pueden aplicar ellas y ellos, para que la rutina no invada su vida amorosa y termine enfriando la pasión hasta apagarla. Para una sexualidad divertida
Los antiguos pero pesimistas lemas de lo mejor es enemigo de lo bueno, o mejor malo conocido que bueno por conocer, pueden ser nefastos en el terreno del amor, donde refugiarse en lo que ya se conoce y se ha probado una y mil veces, es la mejor garantía del tedio y el fracaso de la pareja.
La sexualidad debe ser divertida, variada, original, excitante, audaz, estimulante, inflamada, inolvidable...Todo menos rutinaria y repetitiva, porque para que la cama funcione no sólo es conveniente sino imprescindible innovar y cambiar, dejar volar la imaginación y lograr que en cada encuentro chisporrotee la pasión.
Estas son algunas de las recomendaciones de los sexólogos y expertos en terapia de parejas, para volver loco al compañero o compañera sexual, y avivar las llamas de la pasión hasta convertirla en una hoguera:
Alarga los preliminares. Besa, lamé, mordisquea, acaricia el cuerpo de tu pareja, pero cuando éste comience a levantar temperatura, se le agite la respiración y quiera pasar a la acción, hazle esperar un poco más.
Al prolongar los momentos previos, aumenta el deseo y la excitación y cuando llegue el momento de la unión será mucho más placentero.
Pospone un poco el orgasmo. Una táctica similar a la anterior puede aplicarse ante la inminencia del clímax, deteniéndose o cambiando de ritmo para que así se prolongue.
Después de repetir varias veces esta maniobra, cuando finalmente llegue el orgasmo, éste será mucho más intenso y relajante debido a la descarga de la excitación acumulada anteriormente.
Acaricia con sensualidad y originalidad. Amar todo el cuerpo de la otra persona, acariciarla sin prisa pero si pausa, pasar las manos por cada rincón de su anatomía.
Todas las partes del cuerpo No sólo los dedos sirven para acariciar, puede utilizar el pelo, los labios, la lengua o incluso el aliento para proporcionarle caricias especiales. Abrir y cerrar los ojos sobre la cara, el cuello y otras partes del cuerpo del amado o amada, acariciándolo y haciéndole cosquillas con las pestañas, multiplicará la pasión.
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