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Posibles complicaciones
La infección por el virus no es para alarmarse, pero sí para seguir de cerca. Recuerda que, si no es bien tratada y no se cura del todo, la influenza puede derivar en otras enfermedades.
Signos de alarma
Según los CDC, entre el 10 y el 20 por ciento de los residentes de Estados Unidos se enferman de gripe cada año. Como si esto fuera poco, un promedio de 114 mil personas terminan en el hospital por complicaciones relacionadas con la gripe y 36 mil mueren por enfermedades derivadas.
Estas enfermedades derivadas están relacionadas con los pulmones. Si tienes alguno de los síntomas descriptos en ellas, debes ir de inmediato al hospital:
Neumonía gripal primaria: suele aparecer 24 horas después del comienzo de la gripe. ¿Cómo te das cuenta? Porque la fiebre no baja con nada y es difícil respirar. La neumonía primaria se detecta con radiografías, capaces de mostrar si hay mucosidad en los pulmones. Tratada a tiempo, se cura, pero si no se ataja a tiempo puede provocar la muerte.
Neumonía bacteriana secundaria: Aparece una semana después de que la gripe entra en el organismo. La fiebre empieza a subir de nuevo. También es necesario ir al hospital y sacar radiografías, aunque este cuadro es menos grave que el anterior.
Sinusitis y otitis: Afecta sobre todo a los más pequeños. Sucede cuando la mucosidad se instala en los senos paranasales, una zona entre la frente y la nariz que debe estar despejada para que el aire circule y los gérmenes de la mucosa salgan. Para atajarla, nada mejor que mantener las fosas nasales despejadas con nebulizaciones. Recuerda que la sinusitis puede durar ocho semanas o convertirse en un mal crónico.
Síndrome de Reyes: Es una complicación menos frecuente. Se trata de una alteración neurológica, que empieza con vómitos y náuseas y termina con irritabilidad, confusión, cambio de personalidad y delirios. Ante cualquiera de estos síntomas, debes acudir al hospital.
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